La gran coalición y Cataluña

Los resultados electorales del 20 de diciembre han desatado un amplio debate en todos los ámbitos de la vida nacional sobre la futura gobernación de España. Se han presentado varias alternativas jugando con la matemática de apoyos y abstenciones desde los complejos datos de los escaños o con la referencia a las diversas realidades europeas. (“Grosse Koalition”, consenso a la austriaca, los colores belgas, la alternativa holandesa o danesa, la experiencia italiana, la coalición de izquierda portuguesa o la propia gran coalición de la Unión Europea de populares, socialdemócratas y liberales).

Entre la barahúnda de posibles alternativas hay tres que parecen destacarse.

Primera: La gran Coalición de PP, PSOE y Ciudadanos. Es la que tiene más apoyos en los medios de comunicación, en los grupos empresariales, entre los inversores internacionales o en los medios europeos. Rajoy la ha presentado como “un gobierno de amplio espectro apoyado por más de 200 escaños que garantiza unidad y estabilidad” o “una oferta de pacto constitucional frente a Podemos y los separatistas”. Pero esta opción se encuentra ante el rechazo frontal del PSOE que se opone a un gobierno del PP y a la presidencia de Rajoy contra lo que los socialistas han hecho campaña. Muchos analistas e intelectuales destacan que un pacto entre estas tres fuerzas inequívocamente democráticas, proeuropeas y modernas es la mejor garantía para el cambio político en España. Y apelan a la vuelta al espíritu de la Transición y a una actitud de los políticos de concordia, realismo, generosidad, espíritu tolerante y altura de miras.

Segunda: La “Gran Coalición progresista que integraría a PSOE, Podemos e IU” y que negociaría posibles e improbables acuerdos parciales con Ciudadanos. Este “gran pacto de la izquierda” presentado, por Pedro Sánchez, como similar a la solución portuguesa tropezaría con el importante escollo del “referéndum para Cataluña” prometido por Podemos en su programa y rechazado rotundamente por el PSOE. Para que esta Coalición llegase a gobernar con mayoría absoluta o simple, se espera negociar el apoyo o la abstención de los partidos nacionalistas (PNV) o secesionistas (DIL y ERC).

Tercera: La última solución a falta de acuerdos para constituir un Gobierno, sería recurrir a la convocatoria de otras elecciones generales. Muchos pronostican que este evento llevaría a una mejora clara de los resultados para Podemos, a costa del PSOE y un descenso de Ciudadanos que podía mejorar al PP aunque no a la suma de ambos. Sin embargo, es generalizada la opinión de que unas nuevas elecciones no resolvería el atolladero político en que nos hayamos y retrasaría la obligación del Estado de hacer frente a los inmensos desafíos que presenta el panorama nacional.

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Pero antes de plantearse el Gobierno a elegir, es preciso analizar las demandas de la sociedad civil y los retos extraordinarios que exige nuestra actual coyuntura política económica y social. Hay que proponer “los grandes ejes del Programa” a desarrollar por el nuevo Gobierno. Y en esto hay práctica unanimidad en los diversos informes y escritos pudiendo sintetizarlo en seis propuestas básicas.

  1. Recuperación económica con revisión del sistema fiscal tras la superación de la etapa de austeridad y con aprobación del nuevo Sistema de Financiación Autonómica.

  2. Paro, emprendimiento y políticas activas de empleo, con desarrollo de la inversión pública y privada.

  3. Impulso a las políticas sociales contra la pobreza y en defensa del Estado de Bienestar, contra la violencia de género, y con la actualización del Pacto de Toledo, sobre las pensiones.

  4. Pacto por la Educación, la Ciencia y la Cultura, con programas concretos para superar los mayores fallos de nuestro sistema educativo.

  5. Regeneración democrática, con las reformas institucionales y la lucha contra la corrupción.

  6. Reformas de la Constitución, incorporando derechos sociales y especialmente el sistema competencial actualizado de la estructura territorial del Estado y la función del Senado.

Sobre todos estos temas hay profundos estudios realizado por instituciones de la Sociedad Civil. Lo que se trata ahora es que esos trabajos se sinteticen y se plasmen en documentos base que sirvan de fundamento al paso siguiente: la negociación sobre los mismos de los acuerdos de Gobierno o Pactos de Estado.

El tema de Cataluña tiene una naturaleza y un proceso diferente. El 3 de octubre publiqué el artículo “Cuatro Pactos necesarios” en el que proponía “un diálogo que se concretase con urgencia en cuatro pactos que abrieran un nuevo período de entendimiento entre Cataluña y el resto de España”. Tras la constitución del nuevo Gobierno de la Generalitat y su propósito de activar el proceso secesionista, reitero la misma propuesta. Sólo el dialogo y la concordia permitirán establecer unos acuerdos que aborden los problemas acumulados en la gobernación ordinaria de estos 3 últimos años y den solución a los principales desencuentros (valores históricos y culturales, financiación autonómica, sentencias del TC, Estatut…). Y así poder aprobar un gran proyecto integrador de la España común, que fortalezca la democracia y la presencia en la Unión Europea en el período 2016/2020.

El intento de continuar el proceso de independencia llevará al llamado “choque de trenes” y a la rigurosa aplicación de la Constitución.

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Respecto al Gobierno de Coalición, una vez redactados los dictámenes previos, las entidades de la sociedad civil deben entregarlos a los líderes de los principales grupos parlamentarios y explicarles las líneas de solución abiertas que consideran más razonables. A continuación los dirigentes políticos de los grupos llamados a integrar la Coalición deben iniciar la negociación de los grandes ejes del Pacto que inspirarán la política del nuevo Gobierno abriendo el diálogo con todos los grupos parlamentarios y especialmente con Podemos. Así se podrá iniciar la parte más difícil del proceso de formación del nuevo gobierno y su liderazgo, para lo que sugerimos tres posibles alternativas:

a) Gobierno de Coalición (PP, PSOE y Ciudadanos) con la misma concepción política del Gobierno de la Unión Europea y con distribución de carteras en función del peso parlamentario y duración limitada en el tiempo (18 a 24 meses).

b) Gobierno de Alternancia pactada con los mismos partidos pero encabezado inicialmente por el PP (24 meses) y a continuación por el PSOE (18 meses). Esto fortalecería a los tres partidos integrantes.

c) Gobierno presidido por una personalidad independiente y conformado por los tres grupos de la Coalición.

Una vez elegido el modelo de Gobierno y su presidencia éste articulará el proceso en el tiempo de los diferentes y necesarios pactos citados en el texto, para hacer realidad el cambio que demanda la sociedad.

El acuerdo sobre este Gobierno de Coalición es absolutamente imprescindible por las siguientes razones: la ineludible necesidad de afrontar unidos los partidos constitucionalistas la negociación con el Govern de Cataluña; eludir el grave riesgo de unas nuevas elecciones generales; garantizar la estabilidad del gobierno y la recuperación económica a los empresarios, sindicatos e inversores internacionales; conseguir que las reformas de la Constitución que se pacten tengan la mayoría suficiente para su aprobación mediante el artículo 167; incrementar el peso de nuestra Nación en Europa y su prestigio internacional y recuperar la credibilidad de la clase política.

Yo soy optimista sobre la viabilidad del proceso que nos lleve a un nuevo Gobierno estable y de categoría política porque creo en España. El Rey Felipe VI, nos lo dijo en el mensaje de Navidad: “España ha sido y es un gran país que tiene una larga historia y ha vivido graves situaciones siempre superadas”

Salvador Sánchez -Terán
Ex Ministro de la Transición
Presidente de la Plataforma G2020


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